Hace mucho tiempo en una galaxia muy muy lejana.

Buenas tardes terrícolas, lo prometido es deuda, con este número Onderon dejará de tener un papel central en la historia de los Sith, sin embargo, en algún punto regresaremos  brevemente.

La última vez dejamos a los primos Sal y Aleema Keto intentando burlar el bloqueo de la República en la atmosfera de Onderon, con algo de suerte y realizando maniobras que dejarían a cierto Jedi de apellido Skywalker orgulloso, ambos consiguen llegar a la superficie, y contactar con sirvientes del Rey Omim, quien los ayudará a traducir el libro Sith que robaron.

Sal y Aleema Keto tratando de “aterrizar” su nave.

En otra parte del planeta los caballeros Jedi Nomi Sunrider, Kith Kark, Dace Diath, Qrrrl Toq y Shoaneb Culu dirigen desde el frente de la batalla a las tropas de la república, tras pasar unos momentos luchando, los Jedi se dan cuenta de la fuerte presencia del lado obscuro en el planeta, y se preguntan donde se encuentran los aprendices de Arca, cuando Kith Kark muere y las cosas parecen tornarse a favor de los nadistas, la fortaleza en la que se encontraban Ulic, Cay, Oss, y Tott abre sus puertas, dejando salir a los Jedi y a los hombres de Modon Kira cambiando el desenlace de la batalla a favor de la República.

De Izquierda a Derecha: Dace Diath, Nomi Sunrider, Kith Kark y Shoaneb Culu corren hacia la batalla.

En medio de la pelea Nomi es atacada telepáticamente por el Rey Ommin, la Jedi informa de esto al resto del grupo, por lo que los Jedi deciden buscarlo y poner fin a la guerra de una vez por todas. Mientras tanto los primos Keto son recibidos por el Rey Ommin quien les regala un talismán para poder entender el libro que encontraron, posteriormente les presume que el maestro Arca Jeth es su prisionero, y comienza a burlarse de él, Arca solamente contesta que sus Jedi han llegado.

Ommin se burla de Arca Jeth frente a los Keto.

Instantes después el pandemonio se desata en la habitación cuando el grupo de Jedi entra y se deshace de seguidores del rey. Ommin furioso utiliza la energía del lado obscuro para tratar de terminar con los Jedi; al ver esto Aleema y Satal asustados deciden huir en medio del caos. Parece que el rey ganará la batalla, pero en el último instante Ulic-Qel droma logra levantarse y atacar al rey con su sable de luz, destruyendo la armadura que le soportaba, consecuentemente Ommin cae al suelo y pide ayuda de Freedon Nadd.

Izquierda: Dace, Ulic, Nomi Shoaneb, y Cay frente al derrotado Ommin. Derecha: Nadd habla con los Keto.

En otra habitación Nadd acaba de entregarle a Satal y a Aleema 2 espadas Sith, y tras confiarles que ellos ayudarán a que los Sith resurjan de nuevo desaparece, y se materializa al lado del Rey. Ommin es regañado y posteriormente asesinado por el espíritu de Nadd, en instantes el maestro Arca Jeth se encuentra de pie, e intenta lidiar con el espirítu del Sith quien solo se rie y antes de desvanecerse le comenta misteriosamente que los Jedi habían perdido ese día.

Arca Jeth hablando con el Espíritu de Freedon Nadd.

Una vez muerto el Rey, la República logra reestablecer el orden al planeta, y evacua a los seres que no eran originarios de Onderon entre ellos a Aleema y a Sal, en Dxun (la luna de Onderon) la Orden Jedi y la república construyeron una tumba para esconder los sarcófagos de Nadd, Ommin y Amanoa, la llegada de estos es supervisada por Arca y los jóvenes Jedi que lo rescataron. Ulic pensativo le pregunta a su maestro a que se refería el Sith. Arca decide comentarle de la vieja profecía que relata como los Sith se Alzarán nuevamente, sin embargo, tranquiliza a su aprendiz diciéndole que con la Luz de la Fuerza los Jedi nunca dejarán de ser, y que donde hay Luz no puede haber obscuridad.

Nomi Sunrider, Ulic Qel-Droma y Arca Jeth hablan de las profecías.

Esto es todo por ahora, los Sith obviamente regresaron, la próxima vez les hablaremos de cierto prodigio Jedi llamado Exar Kun…por cierto estén pendientes, estamos a un mes y 5 días de que se estrene el Episodio VIII y tendremos varias actividades relacionadas con ello.

¡Que la Fuerza los acompañe!

 

 

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